sábado, 7 de marzo de 2020

Libros de Cabecera.



            Recuerdo en mis años de estudiante, mi primer contacto con Blaise Pascal. En clase de Historia de la Filosofía nos dejaron leer los Pensamientos. Esta obra me cautivó tanto, que me pasé la noche en vela leyendo y reflexionando sobre el legajo de fotocopias provistas por el profesor. Mi esposa tenía el libro. Lo leí por completo. De cumpleaños me regaló un libro complementario. Eran algunos ensayos, cartas y algunos pensamientos del autor. Me lo dio junto con otros libros de poesía. Deseaba que fuera mi libro de cabecera, que me acompañara a todas partes... ¡Gran regalo!




Aunque el nombre del autor está escrito como suena, esto no afecta el contenido del libro. Es un complemento a los Pensamientos, para conocer más al autor. El título original de los Pensamientos era Apología del Cristianismo, obra inconclusa, ya que Pascal falleció a los treinta y nueve años (yo tengo treinta y ocho, ¿debo preocuparme?). El libro nos llegó fragmentado.

No obstante, las reflexiones del autor son bastante profundas. Te hacen pensar sobre lo frágil y contingente del mundo. También hay un apartado para convencer a los ateos de apostar por la existencia de Dios. Es conveniente. En la vida tenemos que elegir cara o cruz. Es inevitable... 

Racionalmente, según Pascal, no se puede probar la existencia de Dios; tampoco lo contrario. Ya que para demostrar algo es necesario conocer su naturaleza. Como Dios es infinito, su naturaleza nos está vedada. Sólo podemos apostar su existencia. Apostamos nuestra vida por ello. ¿Qué podemos perder? La pérdida es poca, comparada con la ganancia. Se puede ganar una eternidad, a cambio de una vida finita. Si apostamos y no ganamos el premio mayor, tampoco es algo que nos atormente. En realidad no se perdería nada. Pero si ganamos...




No les cuento más. Les invito a leer el libro. Será mi libro de cabecera por lo menos un par de meses.

viernes, 28 de febrero de 2020

No puedes leer un mismo libro dos veces.

   

           Cuando era un joven de veintitantos años leí el Príncipe de Maquiavelo. Es una lectura corta impregnada de gran contenido. El poder ya no viene del Cielo, sino proviene de los méritos o atrocidades del hombre. Puede leerse como una guía para alcanzar y/o conservar el poder.

Años más tarde el mismo libro llegará a manos de mi hermano. Lo devoró en breve tiempo. Leía un capítulo y me comentaba las ideas contempladas en sus páginas. Eran ideas con su peculiar punto de vista. Me quedé estupefacto, ya que el principal concepto obtenido en mi lectura fue "el fin justifica los medios", con tal de mantenerse en el poder.

Mi hermano, no obstante, me recordó otras ideas de esa obra, a tal grado, que ese libro está de nuevo en mi lista de espera. Lo releeré con nuevos bríos. Cómo un mismo libro puede fluir más de una sola vez en nuestras mentes y ánimos. Es un diálogo continuo con grandes mentes de diferentes épocas. En esto reside la grandeza de la lectura. Podemos conversar mentalmente con maestros de papel. El tiempo no es barrera: regresar, pausar, adelantar, todo con tal de comprender mejor lo leído.

Parafraseando a Heráclito: No puedes leer un mismo libro dos veces. El flujo de ideas es cambiante.  Bebemos de las fuentes del conocimiento a voluntad. Sólo basta tomar un libro y tener el valor de abrirlo...


viernes, 14 de febrero de 2020

Minimalismo por el Planeta.



       El minimalismo es una filosofía que poco a poco va ganando más adeptos. Esta corriente se opone a la acumulación sin sentido de cosas y después desecharlas para poder adquirir otras. Comúnmente se le llama la "nueva pobreza", ya que el seguidor de esta corriente busca despojarse de cosas para valorar lo importante de verdad. Es una búsqueda de la calidad sobre la cantidad. No se trata de quedarte sin nada, sino de tener sólo lo necesario. El tal vez no existe para este movimiento.

Estamos rodeados por minimalismos en: ropa, carteras, escritorios, casas, teléfonos, etcétera. Su objetivo es enfocarnos en lo importante, despojarnos de lo superfluo. Todo parece funcionar bien. La búsqueda de equilibrio en la vida.

Me llamaron la atención algunos programas vistos en Netflix, así como algunos videos  en Youtube realizados por personas intentando aplicar el principio minimalista en sus casas, escritorios, mochilas, teléfonos inteligentes... Los programas que ví fueron:

1.- The True Cost (el costo verdadero). Aborda el tema de la industria de la moda, de la llamada fast fashion (moda rápida). Muchas compañías venden ropa muy barata, que puede desecharse al poco tiempo para adquirir nuevas prendas. Sin embargo detrás de esta industria hay mano de obra esclava, mal pagada. En países como la India se ofrecen estas prendas a un precio inferior al costo real. Es ropa de mala calidad que terminará en la basura. Hay montañas de ropa, las cuales ni siquiera se pueden donar porque hay excedentes. Es una industria explotadora y contaminadora.

2.- Minimalism (Minimalismo). Un documental sobre esta filosofía que poco a poco va ganando adeptos. Se persigue la felicidad, renunciando a tener cosas sólo por tener.

3. Broken (Roto). Es una serie semejante a la primera, donde exponen lo que subyace a varias industrias como la del maquillaje, la de muebles baratos, etc. Hay daños ecológicos e incluso asociación con el crimen para satisfacer la demanda de productos "baratos". Este programa nos señalará que lo barato sale caro.

¿Cómo puedo relacionar temas diversos con el minimalismo? No pretendo generalizar; pero los contenidos que he visto sobre minimalismo en Youtube hacen alusión o promueven tal vez sin quererlo ni saberlo el consumo de ropa y muebles baratos. En su afán por tener menos, podrían dañar el equilibrio ecológico del planeta. Quieren un guardarropa minimalista, la disposición de sus equipos de cómputo con escritorios de cuarenta dolares. Sin embargo hay minimalistas conscientes de la supremacía de la calidad sobre la cantidad, dispuestos a pagar más en productos sostenibles; lamentablemente creo que son pocos.

La industria de los muebles "baratos", por ejemplo, necesita de cantidades insostenibles de madera para satisfacer su constante demanda. Miles de árboles son talados de forma ilegal y sin sentido. Por culpa de la ambición de pocos, muchos sufriremos.

Otra percepción que tengo sobre los minimalistas es cierto egoísmo y aislacionismo por su parte. Sólo señalo un punto de vista. El cristianismo ofrece una opción más completa que el minimalismo. En este último sus adeptos se despojan de lo superfluo para encontrar un equilibrio personal en sus vidas; en cambio el cristiano se despoja de sus bienes para socorrer al prójimo. Sí, no todos los cristianos practican la pobreza evangélica. Pero no por eso la obligación de vivirla desaparece. He de confesar que juzgo a un sacerdote o religioso por el reloj que viste...


sábado, 18 de enero de 2020

Desde mi sillón.



     Tuve la oportunidad de estrenar mi copa glencairn. La experiencia fue muy grata. Es un vaso diseñado para despertar los aromas escondidos en el whiskey. Es que el licor debe gustarse con tres sentidos: vista, olfato y gusto.  Beber es muy parecido a leer: puedes devorarte un libro de un tajo o puedes rumiarlo, saborearlo, hacerlo parte de ti... Mi esposa me mostró un vídeo donde un famoso youtuber usaba la misma copa. Dato curioso.

Siempre he querido disfrutar de mis lecturas desde la comodidad de un sillón reclinable.  Cada año prefería gastar el dinero en otras cosas. Hasta que finalmente mi esposa me convenció; me dio el empujón necesario para decidirme. En este mes los descuentos no se hicieron esperar, y pudimos adquirir este mueble a un precio justo. Mi lógica es simple: Si para mi bebida usaré un contenedor especial, por qué no un artefacto semejante para realizar mis lecturas. Me imagino recostado en él, con el libro en turno sobre mi regazo. Lástima que no alcanzó para un sillón con portavasos. Así podría imaginarme con whiskey en mano...

Foto tomada en la tienda.

Por fin mi deseo de cada Navidad se cumplió. No tengo pretexto para no leer más. También puedo sentarme en el reclinable y escuchar podcasts. Sólo relajarme. Mis perros no dejaron de olfatearlo como si fuese un objeto extraño, un invasor de su tranquilidad ahora perturbada.

En cuanto a los podcasts, me atrevo a recomendarles TED en español (o en inglés si lo entienden). Son pláticas de varios invitados sobre temas diversos. Dicen que te hacen más inteligente. Quién sabe. Ciertamente sí dan una visión más amplia del mundo. De historia y cultura, El banquete del doctor Zagal es la opción. 

Aquel sillón se ha convertido en trono. Cuando dominamos nuestras pasiones, nos erigimos en reyes. Es más difícil gobernarnos que dirigir personas o Estados. El manejo de subordinados es como un reflejo del control emocional. Sin darnos cuenta, nos proyectamos. Manifestamos nuestro interior...

Desde el horizonte de mi sillón, contemplo y medito, incluso recuerdo. Estoy en mi palacio mental. Libertad. Un refugio del ruido externo.


sábado, 11 de enero de 2020

Cambio de Paradigma



      El día de hoy terminé de ver la serie Downton Abbey. Me llevo un grato sabor de boca. Es una serie con buenos escritores. No dejan ni un cabo suelto. Cada personaje tiene su historia y evolución. Es una serie sobre el cambio de paradigma. De cómo la nobleza inglesa dio entrada a la burguesía incipiente. El sistema feudal de tierras perdía terreno frente a la industrialización. El siglo XX venía con todo. Muchos nobles fueron incapaces de adaptarse ante los nuevos tiempos, por lo que sucumbieron ante la modernización. Esta serie aborda estos cambios a través de la mirada no sólo de los nobles, sino también de sus sirvientes. Ambas historias son interesantes y guardan relevancia. No cuento más. Los invito a verla. 

También conseguí la última entrega de la hexalogía Millenium, iniciada por Stieg Larsson y ahora retomada por David Lagercrantz. Espero que le rinda un debido homenaje a la protagonista. Lisbeth Salander es única. Mezcla de genialidad con valentía. Lo curioso es que de la primera trilogía, escrita por el autor original, me acuerdo casi por completo de la trama. De la nueva, me esforcé por recordar. Las nuevas entregas parecen más historias de acción. Lagercrantz tenía una labor difícil...

Oficialmente Navidad termina con las primeras vísperas del Bautismo de Jesús, iniciando el tiempo ordinario. En febrero comienza la cuaresma. Cada año se me hace más rápido que el anterior. ¿Será eso envejecer? Me encuentro a dos peldaños del cuarto piso. Una prima me envío una solicitud de amistad. Acepté con el pensamiento de conocerla cuando era apenas una bebé de brazos. El tiempo vuela.

A estas alturas, mis gustos han envejecido. Prefiero sentarme a leer y escribir, acompañado generalmente con una taza de café o con un vaso de whiskey en raras ocasiones. Bebo para degustar, no para embrutecerme. Incluso compré un vaso especial (glencairn) para apreciar mejor el sabor. Sin embargo confieso mi adicción al café. Un día cometí el grave error de no llevar mi termo. El dolor de cabeza no se hizo esperar, como un recordatorio para mi sistema. El café y yo tenemos una relación complicada. Adquirí el hábito de tomarlo gracias a mi esposa. Ella me incitó. Bendita culpa.

Me tomé un café a las seis de la tarde. Espero conciliar el sueño. De lo contrario, la lectura nocturna me aguarda.




viernes, 10 de enero de 2020

Recapitulación



    He estado bastante alejado por estos rumbos virtuales. Cada año me propongo escribir más entradas en este blog y caigo en la cuenta de haber fallado; o por lo menos no escribir tanto como quisiera. Tengo una aplicación en mi teléfono inteligente, cuyo nombre es Pocket. Es una herramienta que te permite guardar todo tipo de artículos y noticias encontradas en la red. En uno de los artículos consultados, encontré un consejo: "Si quieres escribir más y mejorar con cada intento, es recomendable hacerlo en un blog". Obviamente estoy parafraseando archivos de mi memoria. Por cierto lo que leo en dicha app, lo comparto en mi cuenta de Twitter, si tienen interés en leer estos artículos.

La época del año más esperada y celebrada por un servidor es sin duda alguna la Navidad. Adorno la casa con cualquier cosa impregnada de su aroma. Soy católico y la celebración más importante es la del Nacimiento del Niño-Dios. Soy fan de Santa Claus. No obstante sé que él es imagen de San Nicolás. De hecho la pronunciación del nombre del santo derivó en el actual (les invitó a pronunciar San Nicolás lo más rápido que puedan y entenderán).

La Navidad como cualquier otra fiesta puede perder sentido; como ocurre con la vida del hombre. Si despojamos la celebración de su significado real, el resultado esperado es un vacío. ¿Por qué el señor Claus regala juguetes el día 25 de diciembre? ¿Por qué adornamos un pino? ¿Porque podemos y queremos?

Me sorprende la cantidad de tiendas con temas navideños en pleno octubre. Desplazaron el Día de Muertos a septiembre... La finalidad de los comercios es vender. Sin embargo debemos buscar el sentido oculto en todo. La Natividad dio el brazo a torcer y se convirtió en Navidad, y ésta en Fiestas. No vayamos a ofender a quienes no creen o no celebran esto. Por unos cuantos, el sentido profundo de esta época se ha desvirtuado. Es comprensible: Si un Dios hecho niño nos viene a predicar la humildad y pobreza, ciertamente ese niño se vuelve un obstáculo para las ventas...

En fin, no quiero excluir a nadie de esta celebración. Alguien no creyente puede honrar más la Navidad, haciendo algo por los demás, que un ferviente creyente llenando su estomago de pavo y viceversa. Me desvié demasiado. 

Otro de mis propósitos de año nuevo fue, como siempre, leer más libros que el año anterior. Advierto: No se trata de leer por leer. Es más importante nutrirte de tus lecturas. Vale más leer un sólo libro en tu vida, pero bien leído y meditado, que leer cien libros olvidados. Es tendencia en redes sociales. Pero calidad vence a cantidad, aunque no están peleadas. No diré cuántos libros leí en el año. Llevo un registro de mis lecturas desde hace dos años. Habrá quien juzgue que he leído mucho y a muchos les podría parecer poco. He tratado año con año, de hacer tiempo para leer. Es mi vida, mi segunda naturaleza.

Mi abuela lleva cuatro años en el Cielo. Confieso que su partida no opaca la Navidad, al contrario, asocio su recuerdo con esta celebración. Mi "abue" y Navidad son inseparables. Poner el árbol con el Nacimiento fueron costumbres inculcadas por ella. Hay un tufo de tristeza, porque se le extraña. Sin embargo fueron incontables las alegrías heredadas por tan gran mujer. 

Ahora los nietos junto con los bisnietos iluminan estas fiestas. Los niños son la alegría del hogar. 

Quiero retomar la escritura en este medio. Por eso les comparto mis pensamientos.

Feliz Año Nuevo.

sábado, 19 de octubre de 2019

Experiencia FIL Monterrey 2019




      El viernes, mi esposa y yo nos dimos la oportunidad de asistir a la Feria Internacional del Libro en Monterrey. El año pasado no fuimos. La razón es sencilla: cada vez hay menos expositores e invitados. Este año los anaqueles y pasillos fueron menos que hace dos años. Confieso que la entrada en esta ocasión fue accesible. Por veinte pesos puedes visitar la Feria por el tiempo de duración de la misma, es decir, la entrada vale para todos los días. El guardia que recibió nuestros boletos nos confirmó la validez de los mismos. Existía la posibilidad latente de volver a entrar el sábado y domingo a la feria sin pagar más (exceptuando la cuota única de estacionamiento con valor de ochenta pesos, sí te lo piensas).

Por desgracia, se nos ocurrió acudir en la mañana. Hordas de niños de preescolar, primaria y secundaria asediaban los pasillos con sus gritos y correrías. La sección favorita de los imberbes fue la de comics. Pude ver a varios de ellos por lo menos con un libro en mano. Hubo pocas ofertas; pero estuvieron. Era cuestión de buscarlas. Nunca vi libros obsequiados. Me imagino que rentar un espacio en la feria costó un ojo de la cara. Por tal motivo los expositores fueron contados. En años anteriores recorrías la Feria en un lapso no menor a tres horas. Esta vez hicimos el recorrido en una hora y media; con niños de por medio.

Una oferta que llamó demasiado mi atención fue la del Fondo de Cultura económica. Había una colección de libros de bolsillo con costos desde los diez hasta los veinte pesos. Eran relatos cortos de variados temas. La colección se llama Vientos del Pueblo. Un gran acierto para la nueva dirección del Fondo. Son libros que puedes leer en el metro, en el autobús, prácticamente puedes llevar cultura a todas partes. Compramos cinco ejemplares de esa colección por una cantidad menor a lo pagado por estacionarnos.

También compré un separador magnético de Memín Pinguín. Ahora que me detengo a observarlo el diseño del personaje es racista en exceso. Pero me gusta la historia del personaje, muy bondadoso...

A medio día terminamos el recorrido. No comimos nada dentro de las instalaciones. En primer lugar porque los precios estaban elevados; y por otra parte la oferta gastronómica era menor a otras ediciones del evento.

Creo que los organizadores deberían  ver este evento por lo que significa culturalmente hablando. No estaría de más que vieran las Ferias de la Ciudad de México y la de Guadalajara como un ejemplo de lo que sí es lícito hacer. No todo es negocio.