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domingo, 28 de noviembre de 2021

Adviento 2021

 



No podía dejar pasar más de un año sin escribir una entrada en este blog. Estos días son los mejores del año para mí. Gran cantidad de recuerdos hermosos desfilan ante mi mente. Uno de los principales es el recuerdo de la abuela. ¡Cómo disfruto estos días¡ Pueden ser los últimos.  Dicen que Jesús va a venir dos veces, sólo le falta una. Así también en la vida de cada persona, de alguna u otra forma, Dios se manifiesta dos veces. La primera vez ya pasó, está pasando o pasará. La segunda es como nuestro examen final, por eso a veces me da miedo pensar en esa prueba.

Este año es diferente. Nos trae esperanza, después de todo el relajo del 2020, necesitamos un descanso, un momento para detenernos en el camino y ver hacia dónde nos dirigimos. No dejo de pensar que esta Nochebuena será la primera que la pase entre trabajo, con la familia sobre todo. Terminaré turno y luego luego ir a reunirnos nuevamente. Será una velada especial.

Ayer sólo tuve tiempo de encontrarme con Grimaldo y Barbadulce. Estaban con el Cascanueces, planeando quién sabe qué.

Hoy después de misa de Adviento, preparamos todos los adornos de Navidad: El árbol y el Nacimiento. Todavía faltan los playmobil. Ayer al terminar mi jornada laboral, lo primero que hice fue reproducir música navideña en mi teléfono. Ahora mismo estoy escuchando una canción de José Luis Perales: “Navidad, navidad, en la nieve y la arena…”.

No puede faltar el burrito sabanero…

Esta Navidad será muy alegre, ya que los niños se hacen presentes, no se puede concebir esta temporada sin ellos. Ellos iluminan más que las luces del árbol. Verlos jugar y reír, asombrarse por cualquier cosa…

Aprovechar al máximo este tiempo que Dios nos da, esa es la misión de estas fechas.

Les mando un fuerte abrazo.

martes, 15 de diciembre de 2020

Blogmas 15 2020. Lecturas con Música.

 

Escarcha Barbadulce.


Estoy en la sala, frente al árbol y a un lado del Nacimiento. Cada vez está más cerca el tiempo sublime de la Historia. Mis manos se sienten calientes, gracias al calor emanado de mi taza de café. En las tardes lo tomo descafeinado con un chorrito de crema sabor avellana, para darle ese toque navideño de los frutos secos. Frutos del invierno. Lo acompaño también con unos dátiles. Es mi fruta favorita de esta temporada.

 Amaneció a cinco grados esta mañana. Les confieso que soy una persona de frío, por encima del calor veraniego. Mientras escribo, lo hago escuchando música navideña en inglés. Hay una canción que sonaba todo el tiempo en mi mente. Cedí a la tentación y puse a reproducir el álbum llamado Incredible Xmas Songs, se los recomiendo para acompañarme mientras leen este blogmas. Cada día, desde el cuatro de diciembre, les cuento una pequeña anécdota de navidad, para hacernos más llevadera la pandemia. Hay muchos cursos y conciertos gratuitos con temática navideña; sólo hay que buscar en internet. 



También el frío me invita a comerme una bola de helado sabor crema irlandesa. Fue una sugerencia del señor Barbadulce, a quien conocieron el día de ayer. Es tan alto el contenido calórico del helado que bien puede ser un postre invernal. 

Llevo días sin retomar mis lecturas. Estoy leyendo cuentos navideños de varios autores. Cada año los leo, no llevo ni siquiera la mitad de esa colección...

Mis amigos me sugieren leer algo de filosofía; pero no estoy seguro. Quiero algo ligero, para no abandonar el plano terrenal. De hecho tuvieron una pequeña discusión al respecto.













Siento su inclinación hacia el libro de metafísica. Me pasé ocho meses leyendo a conciencia la República de Platón. En fin, mejor vuelvo a los cuentos...

Hasta mañana. No olviden la ilusión de la navidad. Paz y Bien.




lunes, 7 de diciembre de 2020

Blogmas 7 2020. Aniversario.










La foto que ven arriba de este séptimo blogmas, es la de nuestro primer arbolito de navidad. No recuerdo si fue la primera o la segunda. Empezamos prácticamente sin nada. Sin muebles, sin comedor, etcétera. Pero no podíamos dejar de celebrar la esperanza. Todo pasa y cambia, menos el espíritu navideño, cultivado año con año. Hoy cumplimos trece años celebrando estas tradiciones. Es mi mayor regalo...


También pueden apreciar un pequeño nacimiento a un lado del pequeño árbol. No importa la situación en la que te encuentres. Estas experiencias te servirán como bellas anécdotas para recordar. El sentido de la Navidad es una llegada y una espera. Si se comprende eso, la alegría nunca se irá.









La cara de la última dona que me comí, parece de terror. Para empeorar la escena un poco más, el relleno era de frambuesa. Al dar la primera mordida, ya se podrán imaginar el porqué la cara de “frosty”.

Cada vez huele más a navidad. Una niñita pasó cerca de nuestra casa y alcanzó a percibir la luz del árbol, con todo y que la persiana estaba cerrada. Su mamá no le creía. ¿Habrá personas que todavía no ponen su árbol? Se acercaron a la ventana; pero mi perro comenzó a ladrarles, ya que iban paseando a un labrador. No pudo corroborar la visión de su hijita.

Una de las lecturas de este mes que me atrevo a recomendar es La Infancia de Jesús, escrito por el Papa emérito Benedicto XVI. Es un libro muy ad hoc...














Cada año tomó fotos de cosas con motivos navideños y las guardo para compartirlas después. Llevo 13 años con muchas fotos guardadas, entre mis objetos y juguetes de colección, hasta lo visto en la calle.







La Navidad puede encontrarse en cualquier lugar. Sólo tenemos que aprender a mirar con humildad a nuestro alrededor, para que esta celebración nos desborde.

Son tiempos difíciles. Pero aún así, la Navidad tiene un peso mayor que cualquier mal.

Estas fotos fueron de un desfile hace ocho años.












Ya sé, parece comercial. Pero me gustó mucho el mensaje de alegría, proyectado en aquella campaña. Por este día/noche me despido no sin recordarles que estén alegres, como los pequeños, como reflejo de su niño interior. No olviden.














viernes, 4 de diciembre de 2020

Blogmas 1-4 Diciembre 2020. Recuerdos.

 




Mi Nacimiento.




La Navidad es la época del año que más disfruto. Es un tiempo lleno de esperanza (aunque parezca comercial de refresco). Este año quiero compartir con ustedes mis experiencias cotidianas de estas fechas decembrinas. No me atrevo a hacerlo en video (los famosos vlogmas). La timidez me gana. Sin embargo no encuentro ningún inconveniente en hacerlo por este medio (blogmas). Lamentablemente se me ocurrió hacerlo casi una semana después de iniciado el Adviento, que es el tiempo de preparación para el momento culminante de la Historia. Las primeras vísperas del domingo comenzaron el sábado por la tarde; así que ese día mi esposa y un servidor sacamos de las caja maestra, todos los aditamentos necesarios para adornar nuestra casa con motivos navideños. Busqué mi lista de reproducción con canciones navideñas para dar ambiente a los preparativos.

Lo primero que pusimos fue el árbol. Está hecho de plástico, de la marca Naviplastic, de hecho es el mismo modelo que mi abuela colocaba cuando era un niño, razón por la cual no lo he cambiado desde hace siete años aproximadamente. Desde los últimos tres años, lo hemos adornado con luces y esferas de La Guerra de las Galaxias. Aunque las nuevas películas fueron una decepción, excluyendo a Mark Hamill, o Luke Skywalker para los fans. Sólo dos adornos desentonan con el estilo intergaláctico del árbol: un adorno hecho por nuestro sobrino y una figura de Charlie Brown, cuyo DVD compramos para ver la versión navideña de este personaje. Es una película recomendada para toda la familia, con un buen mensaje sobre el verdadero significado de la Navidad...




Árbol de Navidad


Adorno de “Charlie Brown”.


El árbol del año 2019.



Prometo poner mejores fotos del árbol en los blogs siguientes. El árbol me recuerda mucho las navidades con la abuela. Ella nos unió en torno a la Navidad, al árbol, al Nacimiento y la cena. No podían faltar los juguetes, cortesía de Santa Claus. Recuerdo cuando nos llevaron a la hoy extinta tienda “Gigante”, ubicada afuera del metro Taxqueña. En esa tienda hubo un show de San Nicolás junto con los tres Reyes Magos. Los vimos de espaldas, cuando ya estaban retirándose del centro comercial. Una tía nos dijo que fuéramos a saludarlos. Corrimos como locos, gritando “Santa, Santa”. Segundos después detuvieron sus pasos y pudimos abrazarlos. Ese abrazo permanecerá en mi memoria hasta mi último aliento. Siempre presumía a mis primos y compañeros de escuela que había conocido a Santa Claus. Ellos siempre respondían que también. Incluso hasta tenían fotos como evidencia de su mágico encuentro...

En los Multifamiliares de Tlalpan, cuando tenía cinco años, la Administración ponía un Nacimiento afuera del Edificio Central. Nadie robaba ni vandalizaba nada. ¡Qué tiempos aquellos! Siempre íbamos a la misa de gallo, que nuestro párroco la celebraba a las nueve. Era un gallo muy madrugador. El fantasma de las navidades pasadas se ha apoderado de mí. Desde niño manifesté el gusto por la filosofía aún sin saberlo. En mis cartas al señor Claus, hacía preguntas metafísicas: Buscaba lo trascendente. No sabía que mis hermanos leerían mis disertaciones. Era muy ingenuo.

Buscaba respuestas...

En asuntos más triviales también compré un Cascanueces. Desde tiempos inmemoriales quería un custodio para mis libros que se viera bonito también.





                                                Mi ansiado Cascanueces.

Ya me despido por hoy. Pero mantendré encendida la chispa navideña desde hoy, hasta el día de Reyes. No pierdan la esperanza.