¿Qué pasa con este país? La burocracia solo pone obstáculos al peregrinar ya de por sí difícil de una mermada población. La mayoría de las actas de nacimiento están capturadas de forma electrónica, sin embargo si quieres tramitarla en una entidad diferente de la natal, te cobran más dinero y demoran demasiado (3 meses en Monterrey); para no variar y perder la costumbre la CURP se convirtió en otro requisito más, aunado al IFE, cartilla, etc.,
En el pago de servicios hay cajeros electrónicos que necesitan, no obstante, de empleados que expliquen a las personas sobre su uso. Si eso no bastase, dichos cajeros no aceptan pago con plástico bancario de cualquier institución, de ninguna. Después de varias semanas esperando por mi recibo, finalmente llega; pero, ¿qué creen? Adivinaron, vence el mismo día que lo recibo...
Bien es cierto el dicho: A mayor burocracia, mayor corrupción. Mientras los trámites más elementales sigan pasando por muchas manos, nuestro bienestar se verá turbio.
jueves, 11 de noviembre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
Ángela de Foligno
Les transcribo un fragmento de el Libro de la Vida, de la beata Ángela de Foligno, quien ascendió alturas místicas insondables. Para ella sólo se puede hablar de Dios como algo inefable:
Una vez, estando en oración, le pregunté a Dios, no por tener dudas, sino para saber más: "Señor, ¿por qué has creado al hombre? Y después de haberlo creado, ¿por qué has permitido que pecáramos? Y ¿por qué quisiste sufrir tanto por nuestros pecados? ¿No podías mucho mejor hacer que estuviéramos sin pecados y que te agradáramos a ti, y que poseyéramos tanta virtud, como ahora la poseemos por tus méritos?".
Mi alma comprendía, sin sombra de duda, lo que le pedía, a saber, que Dios sin su muerte podía hacernos partícipes de la virtud y de la salvación. Y me parece, mejor aún, me parecía sentirme forzada y obligada a hacer esas preguntas y a reflexionar sobre esos planteos, si bien, hallándome yo en oración, quería quedar en la oración sin ser distraída de ella. Pero Dios me forzaba, según creo, a hacerme esos planteos. Estas búsquedas se desarrollaron durante varios días, si bien, repito, no tuviera la mínima duda.
Durante la investigación, llegaba a comprender que Dios lo hizo y lo permitió todo, porque así nos manifestaba mejor su bondad y porque era más conveniente para nosotros. Pero la respuesta no era del todo satisfactoria para que pudiera comprender plenamente.
Y mientras intuía de manera absolutamente cierta que Dios hubiera podido salvarnos con otros medios, si lo hubiese querido, el alma fue una vez arrebatada en éxtasis y vio que la verdad que yo buscaba no tenía ni principio ni fin. Estando en esas tinieblas, el alma quería volver en sí pero no podía; más aún, no podía ir adelante ni retroceder para volver en sí. Después, repentinamente, el alma fue elevada e iluminada y veía la potencia de Dios así como veía su voluntad, en las cuales de manera absolutamente plena y cierta hallaba respuesta a mis planteos. Y en seguida el alma fue sacada de esas pasadas tinieblas.
Antes, en esas tinieblas yo estaba tendida por tierra pero durante esa altísima contemplación me puse de pie, sobre la punta de los dedos. Y me sentí en tal alegría y agilidad física y en tal bienestar y frescura de cuerpo como jamás había experimentado. Estaba sumergida en tal plenitud de la divina luz que con indecible gozo llegaba a ver en la omnipotencia de la voluntad de Dios no sólo la respuesta a mis preguntas sino que comprendía —y me sentía plenísimamente satisfecha— la suerte de todos los hombres que se han salvado y que se salvarían, de los condenados y de los que se condenarían, y de los demonios y de todos los santos; pero trazar una descripción me es imposible y está por encima de todas las posibilidades humanas.
Entendía plenamente que Dios, si lo hubiera querido, habría podido hacerlo de manera diversa, con todo no llegaba a comprender, una vez conocidas su potencia y su bondad, lo que mejor debiera hacer por nosotros y lo que mejor hubiera podido poner en nuestros labios. Desde entonces me siento tan contenta y tranquila que, si supiera de modo absolutamente cierto que debería ser condenada, por ningún motivo podría afligirme; ni trabajaría menos ni menos me esforzaría por orar y honrarlo.
Dios dejó en mi alma tal paz, tal serenidad y tal estabilidad, que no recuerdo haberlas tenido tan plenamente en el pasado. Y en este estado vivo constantemente. Y todas las experiencias habidas en el pasado me parece que fueron poca cosa en comparación. Y me dejó en el alma el deseo de mortificar los vicios y la estabilidad de las virtudes, por las cuales amo todas las cosas benéficas y maléficas, sin sufrir disgusto.
Una vez, estando en oración, le pregunté a Dios, no por tener dudas, sino para saber más: "Señor, ¿por qué has creado al hombre? Y después de haberlo creado, ¿por qué has permitido que pecáramos? Y ¿por qué quisiste sufrir tanto por nuestros pecados? ¿No podías mucho mejor hacer que estuviéramos sin pecados y que te agradáramos a ti, y que poseyéramos tanta virtud, como ahora la poseemos por tus méritos?".
Mi alma comprendía, sin sombra de duda, lo que le pedía, a saber, que Dios sin su muerte podía hacernos partícipes de la virtud y de la salvación. Y me parece, mejor aún, me parecía sentirme forzada y obligada a hacer esas preguntas y a reflexionar sobre esos planteos, si bien, hallándome yo en oración, quería quedar en la oración sin ser distraída de ella. Pero Dios me forzaba, según creo, a hacerme esos planteos. Estas búsquedas se desarrollaron durante varios días, si bien, repito, no tuviera la mínima duda.
Durante la investigación, llegaba a comprender que Dios lo hizo y lo permitió todo, porque así nos manifestaba mejor su bondad y porque era más conveniente para nosotros. Pero la respuesta no era del todo satisfactoria para que pudiera comprender plenamente.
Y mientras intuía de manera absolutamente cierta que Dios hubiera podido salvarnos con otros medios, si lo hubiese querido, el alma fue una vez arrebatada en éxtasis y vio que la verdad que yo buscaba no tenía ni principio ni fin. Estando en esas tinieblas, el alma quería volver en sí pero no podía; más aún, no podía ir adelante ni retroceder para volver en sí. Después, repentinamente, el alma fue elevada e iluminada y veía la potencia de Dios así como veía su voluntad, en las cuales de manera absolutamente plena y cierta hallaba respuesta a mis planteos. Y en seguida el alma fue sacada de esas pasadas tinieblas.
Antes, en esas tinieblas yo estaba tendida por tierra pero durante esa altísima contemplación me puse de pie, sobre la punta de los dedos. Y me sentí en tal alegría y agilidad física y en tal bienestar y frescura de cuerpo como jamás había experimentado. Estaba sumergida en tal plenitud de la divina luz que con indecible gozo llegaba a ver en la omnipotencia de la voluntad de Dios no sólo la respuesta a mis preguntas sino que comprendía —y me sentía plenísimamente satisfecha— la suerte de todos los hombres que se han salvado y que se salvarían, de los condenados y de los que se condenarían, y de los demonios y de todos los santos; pero trazar una descripción me es imposible y está por encima de todas las posibilidades humanas.
Entendía plenamente que Dios, si lo hubiera querido, habría podido hacerlo de manera diversa, con todo no llegaba a comprender, una vez conocidas su potencia y su bondad, lo que mejor debiera hacer por nosotros y lo que mejor hubiera podido poner en nuestros labios. Desde entonces me siento tan contenta y tranquila que, si supiera de modo absolutamente cierto que debería ser condenada, por ningún motivo podría afligirme; ni trabajaría menos ni menos me esforzaría por orar y honrarlo.
Dios dejó en mi alma tal paz, tal serenidad y tal estabilidad, que no recuerdo haberlas tenido tan plenamente en el pasado. Y en este estado vivo constantemente. Y todas las experiencias habidas en el pasado me parece que fueron poca cosa en comparación. Y me dejó en el alma el deseo de mortificar los vicios y la estabilidad de las virtudes, por las cuales amo todas las cosas benéficas y maléficas, sin sufrir disgusto.
martes, 19 de octubre de 2010
Renuncia.
Los budistas renuncian al mundo para llegar a la Nada, el máximo estado que puede alcanzar el alma que ha dejado todo es el Nirvana. La paz consiste en perder todo.
En cambio los cristianos cuando renunciamos a riquezas, estado, dinero, incluso cuando nos olvidamos de ser, llegamos al SER. Nuestra paz recae en desprendernos de todos los obstáculos para llegar a Dios.
Al parecer la renuncia de Nietzche es una especie de estado intermedio entre el budismo y el cristianismo.
¡Qué contrariedad! Si elegimos a Dios no podemos quedarnos inactivos, ya que el alma nos exige dejar todo; hasta emociones, sueños, lo material e inmaterial. El mundo nos exige nunca abandonarnos, aunque en eso nos juguemos la Vida.
En cambio los cristianos cuando renunciamos a riquezas, estado, dinero, incluso cuando nos olvidamos de ser, llegamos al SER. Nuestra paz recae en desprendernos de todos los obstáculos para llegar a Dios.
Al parecer la renuncia de Nietzche es una especie de estado intermedio entre el budismo y el cristianismo.
¡Qué contrariedad! Si elegimos a Dios no podemos quedarnos inactivos, ya que el alma nos exige dejar todo; hasta emociones, sueños, lo material e inmaterial. El mundo nos exige nunca abandonarnos, aunque en eso nos juguemos la Vida.
martes, 12 de octubre de 2010
Vence el mal con el bien.
En Monterrey respiramos con amargura los vapores hediondos y sangrientos de la violencia. Un camino de velas, donde hace poco una joven falleció por estar en el lugar y tiempo equivocado, nos muestra una llama esperanzadora... La mayoría de los mexicanos queremos paz. Si tan sólo nuestra voz se tornase en un grito ensordecedor. La filosofía de la corrupción al final sí mostró sus fatales consecuencias.
No estaría de más otra marcha por la paz. Estoy plenamente convencido de que las personas buenas son mayoría; sólo nos falta ver que la bandera del bien nos une.
No es un camino fácil ni atractivo; pero sólo así podemos alcanzar la paz. El gobierno es incapaz de dar lo que no tiene.
Para los creyentes la mejor sálida de esta ola de maldad es a través de la oración. Parece poco, sin embargo es un gran comienzo.
No estaría de más otra marcha por la paz. Estoy plenamente convencido de que las personas buenas son mayoría; sólo nos falta ver que la bandera del bien nos une.
No es un camino fácil ni atractivo; pero sólo así podemos alcanzar la paz. El gobierno es incapaz de dar lo que no tiene.
Para los creyentes la mejor sálida de esta ola de maldad es a través de la oración. Parece poco, sin embargo es un gran comienzo.
lunes, 4 de octubre de 2010
San Francisco de Asís
Hoy celebramos la luz de un santo famoso en todo el mundo; san Francisco de Asís. Realmente queda poco por decir sobre esta gran destello de la Iglesia, no sólo del medioevo, de nuestros días. Tengo el atrevimiento de llamarlo el santo de los detalles. San Buenaventura veía los detalles como vestigios de Dios en la Creación, no como un concepto, sino como huellas palpables de las creaturas, aquí y ahora. Una piedra y una simple fuente de un parque era una mesa celestial, donde saboreaba los trozos de pan duro cual manjares para tan humilde paladar. El trinar de los pájaros eran himnos de alabanza para su Creador.
La perfecta alegría consistía en soportar las penas y fatigas mundanas por el amor divino. Por provenir de una misma Mano, para el pobrecillo de Asís toda la creación era su hermana. Al igual que su Divino Maestro, se hizo pobre para enriquecernos. Con su ejemplo, muchas personas volvieron a mirar hacia el Cielo, con los pies en la tierra pasajera.
La perfecta alegría consistía en soportar las penas y fatigas mundanas por el amor divino. Por provenir de una misma Mano, para el pobrecillo de Asís toda la creación era su hermana. Al igual que su Divino Maestro, se hizo pobre para enriquecernos. Con su ejemplo, muchas personas volvieron a mirar hacia el Cielo, con los pies en la tierra pasajera.
viernes, 24 de septiembre de 2010
19 de Septiembre.
Muchas personas, sobretodo del gobierno, afirman que el terremoto de 1985 mostró la capacidad de ayuda de los ciudadanos. Precisamente el enfásis está en la capacidad, no del gobierno sino de los mismos ciudadanos para salir adelante.
Un gobierno paternalista y un pueblo esperanzado en las promesas es una fórmula retrógada. Es tiempo de reflexión sobre tomar la batuta de nuestro propio destino como pueblo, en vez de cruzarnos de brazos hasta que el gobierno tome cartas en el asunto. No olvidemos que el mismo gobierno se constituye de ciudadanos. Si los cimientos de la ciudadanía no son lo suficientemente fuertes, todo el entramado de Nación caerá. Si la ciudadanía es corrupta, lo mismo acaecerá sobre el gobierno, tan humano como el pueblo.
Un gobierno paternalista y un pueblo esperanzado en las promesas es una fórmula retrógada. Es tiempo de reflexión sobre tomar la batuta de nuestro propio destino como pueblo, en vez de cruzarnos de brazos hasta que el gobierno tome cartas en el asunto. No olvidemos que el mismo gobierno se constituye de ciudadanos. Si los cimientos de la ciudadanía no son lo suficientemente fuertes, todo el entramado de Nación caerá. Si la ciudadanía es corrupta, lo mismo acaecerá sobre el gobierno, tan humano como el pueblo.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Reprobados

No hay que indignarse cuando alguien se equivoca al cantar el Himno Nacional Mexicano, recordemos que el 80% de los maestros a nivel secundaria salieron reprobados en las asignaturas que enseñan. Somos un país de reprobados y no hay nada peor que un hipócrita criticando a una persona al reflejar el nivel educativo de su país.
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