lunes, 21 de diciembre de 2020

Blogmas 21 2020. Preparativos.

 


La Navidad nos está literalmente soplando en la nuca. En un rato más veremos la película Santa Claus con Dudley Moore, me dicen que es un comediante. Ya les platicaré qué tal estuvo es de 1985. Aprovecho para recomendarles One Magic Christmas y Christmas Star. Fue la primera vez que las vi, llevándome una grata sorpresa con sus historias. Son adaptaciones de la historia de Scrooge, pero están en consonancia con estos días.

Que la navidad te acompañe.


Leí una nota en la cual un obispo nos invita a no desatender a los pobres. Es una época difícil para ellos. Están rodeados de abundancia; pero no está a su alcance. Estoy parafraseando la noticia. Pero es muy cierta: deberíamos hacer algo al respecto. Darles una ayuda, comida, tiempo... Lo más valioso que podemos darles es nuestro tiempo. Si es posible escucharlos y darles ánimos y consuelo, además de una ayuda material.




Ya por fin nos decidimos por el menú de la cena de Nochebuena. Será cuete de res con salsa de vino blanco y ciruelas como plato fuerte, bacalao de mi suegra, papas a la mantequilla como guarnición y ensalada de manzana como  postre. Recuerdo que mi abuela hacía cuete pero con refresco de cola, una versión más dulce de este platillo. Mi mamá por lo general prepara su tradicional pierna de cerdo adobada con axiote.




Este festejo será a la distancia, para cuidarnos todos. No se descarta un brindis y abrazo virtual vía zoom. Estamos distanciados pero no lejanos.



Nada de regalos jeje.


Como pueden apreciar me gusta coleccionar figuras de vinil relativas a la navidad. No sé si me atreva a abrirlas. Dicen que en caja valen más. Si un día necesitamos dinero, podemos venderlas hasta por el triple de su valor, de acuerdo a las condiciones en que se encuentren. Son como una especie de inversión jajaja.


Un juguete famoso.



Si las llego a abrir, con mucho gusto les comparto fotos. Como siempre mantengamos encendida la lámpara de esperanza para la Llegada...Cuídense mucho.



Síganme los buenos.



domingo, 20 de diciembre de 2020

Blogmas 20 2020. No seas Scrooge.

 


Es el cuarto domingo de Adviento. Faltan cinco días para Navidad, el día ansiado por nuestros corazones. El día en el que el mal quedará totalmente opacado por la luz. Todavía no sabemos qué cenaremos. Lo que sí sabemos es cómo celebraremos: con un corazón bien dispuesto. Vimos una adaptación del cuento de navidad de Dickens. Cómo  ser felices depende totalmente de nosotros. De cómo encaremos el mundo y la vida. Lo más recomendable es con alegría y esperanza. Todo se vuelve luminoso. Y es tanto el gozo, que se vuelve necesario compartirlo con los demás.

Son tiempos de reflexión...

Santa Claus vino a visitarnos a la oficina. Vino para alegrarnos el día, a pesar de estar demasiado ocupado. Tiene que hacer los últimos preparativos antes de entregar los regalos por todo el mundo. Sólo estuvo unos instantes, pero valió la pena. Grimaldo y Barbadulce se quedaron en casa. De cualquier modo, Grimaldo tiene que ir a ayudarle el día veinticuatro. Escarcha no se separa de Grimaldo.




Sólo fue una despedida. La víspera de Navidad, nos visitará de nuevo San Nicolás. Es probable que no lo veamos. El sueño puede más. Pero le dejaré su merecido vaso de leche con chocolate, para variar. Todavía no he escrito mi carta. Creo que ya se me hizo demasiado tarde. Esta noche me dedicaré de lleno a hacerla. Con mi puño y letra, como debe ser. ¿Qué le voy a pedir?

Siempre habrá algo que agradecer. Diario se derraman bendiciones. 


sábado, 19 de diciembre de 2020

Blogmas 19 2020. Filosofía de Tribilín.

 


Faltan seis días para Navidad. Me encuentro escuchando un álbum navideño de Christmas Rock, para intentar alegrar este fin de semana lleno de malas noticias. Con esta pandemia te das cuenta de estar completamente en manos de Dios...



En la tarde, después de comer, vimos la película de Mickey descubre la Navidad (creo que así se llama en español), dividida en tres historias. La primera es sobre cómo festeja la Navidad el pato Donald y sus sobrinos. Es la típica historia donde cada día es veinticinco de diciembre. Al principio los sobrinos están alegres por abrir regalos cada día y comer pavo, etc. Finalmente se hartan de lo mismo. El hombre no está hecho para ser inmortal, al menos en este mundo. La rutina terminaría por hastiarnos. Necesitamos novedad, sorprendernos con las ocurrencias del día a día.

La segunda historia es sobre Tribilín o Goofy. Me gusta la actitud alegre de este señor perro, incluso ante las adversidades. Cuando las cosas le salen mal, con su característica alegría, terminan por salirle bien...









Mi personaje favorito es Tribilín. Él es alegre porque es un reflejo de su interior, es como una especie de explosión que desborda su ser en alegría. Por eso aunque se caiga, pegue, etc., etc., siempre va a sonreír, eso es lo que me llevo de esta película.

En el periódico encontré una recomendación sobre una película de Santa Claus del año 1985. En estos días la veré. Espero que sea otro clásico de mi colección.


¿La han visto?

Recuerden que para la persona de fe, todo converge en bien. Por eso mantenemos la esperanza y alegría, aún en tiempos difíciles. Nos sobra esperanza hasta para celebrar la Navidad.


viernes, 18 de diciembre de 2020

Blogmas 18 2020. Posadas

 



Ayer escuché el concierto navideño de la orquesta sinfónica de El Salvador, en el Bosque de Chapultepec. Tuvo duración de una hora. Los primeros treinta minutos tocaron música de Mozart entre otros. En la segunda mitad por fin se dedicaron de pleno a la música navideña, lo cual agradezco mucho... Fue una velada singular. 



Recordé que el día 16 comenzaban las posadas. Lamentablemente no podemos salir, además las posadas ya no son lo que significaban antes. De niño era romper la piñata, beber ponche de frutas, comer buñuelos, romper la piñata (símbolo del mal)... Pedíamos posada con los peregrinos... En nombre del Cieloooo oooos piiidoooo poooosaaaadaaa.... Entren santos peregrinos...




En lo relativo al ponche, sólo me gustaban las guayabas, las cuales intercambiaba con mi hermano por cañas de azúcar y tejocotes. Cuando alguien rompía la piñata, no era muy aficionado de arrojarme al suelo por los dulces. Recogía los que llegaban hasta a mí. Nunca faltaba el niño gandalla que hasta llegaba con un pico de la piñata lleno de dulces. Era divertido observar cómo era destruido el mal, representado en una estrella de barro. Debe ser de siete picos por los pecados capitales. Cada edificio organizaba su posada; sin embargo muchos niños ajenos se colaban. Nadie decía nada. Me olvidaba de las velitas de colores que  nos daban para pedir posada. Siempre me quemaba con la cera desprendida. Llegó el punto que mi piel se hizo de acero. Hubo fiestas en las que ya no sentía nada. Digan lo que quieran, pero me quedo con las posadas de mi infancia sobre las actuales. 

La Navidad me recuerda mucho a mi abuela. Preparaba un ponche delicioso. Viene a mi memoria, recuerdo de jalea. No sé si era dulce navideño, pero me acordé. Nos ayudaba a escribir nuestras cartas a Santa Claus, dejarlas en el árbol para que desaparecieran al día siguiente. La Noche Buena, teníamos que dejar un calcetín. No podía faltar el vaso de leche. Era la noche en la cual nos dormíamos lo más pronto posible. Sabíamos de los regalos que nos esperaban a la mañana siguiente.

Que los recuerdos de navidades pasadas les den esperanza para celebrar la presente...


jueves, 17 de diciembre de 2020

Blogmas 17 2020. Sinterklaas.

 






Ayer tomé mi clase gratuita sobre San Nicolás a través de la Historia. Hubo muchos datos interesantes. Por ejemplo, en Holanda hay una tradición bastante antigua de San Nicolás; pero allá lo llaman Sinterklaas. Quiero imaginar que es derivado del nombre de San Nicolás de Bari. En Holanda celebran un desfile el seis de diciembre. Sinterklaas tiene un libro rojo donde anota los nombres de los niños malos y buenos. Lo asiste Zmarte Piet (Black Pete), quien tiene la piel color negra, debido a su origen musulmán, en tiempos de la ocupación en España. Sinterklaas no anda en trineo, sino en un caballo blanco de nombre Amerigo. Los niños le dejan una zanahoria o heno con un balde de agua para el jamelgo de Sinterklaas.




Mi versión de Santa.


Curiosamente, una figura que adquirí pensando que era San Nicolás, en realidad es su versión holandesa, porque Sinterklaas usa mitra y báculo. Guarda la esencia del obispo de Bari; sin embargo el caballo blanco es distintivo...

Me llamó mucho la atención cómo la figura de este santo, trascendió países y culturas. Incluso, Estados Unidos, lo despojó de toda religiosidad, convirtiéndolo en un signo mercantilista. La barba blanca y el traje rojo han quedado inalterables a lo largo de la historia. Pero en el fondo es la misma persona. San Nicolás nos enseña a dar a los más necesitados, en especial a los niños, a quienes trató con especial afecto. Ese obispo renunció a una jugosa herencia y toda la repartió a los pobres. 

Sería provechoso enseñar a los niños, no sólo a recibir regalos, sino también dar. No tiene que ser algo comprado. Puede ser algo hecho por ellos, un detalle.

A las ocho es el concierto navideño. Lo pueden ver por redes sociales en la página de ChapultepecCDMX.

Hasta pronto. Les mando un abrazo. Esperanza.


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Blogmas 16 2020. Rompope.

 

Rompope de Coyoacán.

Ahora escribo este Blogmas más temprano; ya que hoy es mi clase sobre Santa Claus a las siete de la noche. Más vale prevenir. Pero el espíritu de navidad sigue presente. Me acompaña un vasito de rompope. Se me antoja cada vez que en las películas de temporada, los personajes toman su famoso eggnut. Compré una botellita de ese líquido amarillo. También adquirimos crema irlandesa. En ese momento Grimaldo, siguiendo el llamado de su sangre, me pidió un trago de whiskey. Como falta poco para encaminarse a ayudar a San Nicolás, accedí y pasamos un rato lleno de simple alegría.



Sólo bebimos una copita para entrar en calor. En la bebida debemos ser estoicos. Brindamos por todos nuestros amigos que se encuentran lejos. Barbadulce estaba dormido en el congelador, por fortuna, puesto que él es fanático de la cerveza, y no había ni Nochebuena... 













Al Sargento Cascanueces le gusta mucho el refresco de cola. A mí también, por lo que siempre hay conflictos. Cedo ante el gusto del rompope. Cuando era niño nos hicieron gelatina de ese sabor. Exquisita. La única bebida alcohólica permitida para los niños en diminutas cantidades. En Año Nuevo nos daban un traguito de sidra para unirnos a la celebración.

Mañana habrá un concierto navideño. Les dejo los datos, porque Navidad sin música no es Navidad. Recuerden estar alegres en la Esperanza. 






martes, 15 de diciembre de 2020

Blogmas 15 2020. Lecturas con Música.

 

Escarcha Barbadulce.


Estoy en la sala, frente al árbol y a un lado del Nacimiento. Cada vez está más cerca el tiempo sublime de la Historia. Mis manos se sienten calientes, gracias al calor emanado de mi taza de café. En las tardes lo tomo descafeinado con un chorrito de crema sabor avellana, para darle ese toque navideño de los frutos secos. Frutos del invierno. Lo acompaño también con unos dátiles. Es mi fruta favorita de esta temporada.

 Amaneció a cinco grados esta mañana. Les confieso que soy una persona de frío, por encima del calor veraniego. Mientras escribo, lo hago escuchando música navideña en inglés. Hay una canción que sonaba todo el tiempo en mi mente. Cedí a la tentación y puse a reproducir el álbum llamado Incredible Xmas Songs, se los recomiendo para acompañarme mientras leen este blogmas. Cada día, desde el cuatro de diciembre, les cuento una pequeña anécdota de navidad, para hacernos más llevadera la pandemia. Hay muchos cursos y conciertos gratuitos con temática navideña; sólo hay que buscar en internet. 



También el frío me invita a comerme una bola de helado sabor crema irlandesa. Fue una sugerencia del señor Barbadulce, a quien conocieron el día de ayer. Es tan alto el contenido calórico del helado que bien puede ser un postre invernal. 

Llevo días sin retomar mis lecturas. Estoy leyendo cuentos navideños de varios autores. Cada año los leo, no llevo ni siquiera la mitad de esa colección...

Mis amigos me sugieren leer algo de filosofía; pero no estoy seguro. Quiero algo ligero, para no abandonar el plano terrenal. De hecho tuvieron una pequeña discusión al respecto.













Siento su inclinación hacia el libro de metafísica. Me pasé ocho meses leyendo a conciencia la República de Platón. En fin, mejor vuelvo a los cuentos...

Hasta mañana. No olviden la ilusión de la navidad. Paz y Bien.