martes, 15 de mayo de 2018
Cinco razones para leer Ready Player One
ADVERTENCIA: Si no has visto la película o leído el libro. Te aconsejo primero leer y después ver. Este artículo contiene spoilers. Sobre advertencia no hay engaño.
Hace unos meses, se estrenó en México la película dirigida por Steven Spielberg, Ready Player One. Dicen que es la mejor película de videojuegos hasta la fecha. Antes de ver la adaptación cinematográfica, me aventuré a leer la obra de Ernest Cline. Cabe destacar que el autor colaboró también en la redacción del guión para la película.
En varios canales de Youtube he visto opiniones muy favorables sobre la adaptación a la pantalla grande del libro; incluso consideran la adaptación mejor que el libro. Sin embargo en mi humilde opinión yo creo que siempre la obra literaria superará cualquier adaptación, y el caso de Ready Player One no es la excepción.
A continuación enumeraré 5 razones por las cuales el libro me parece superior a la película:
1.- La obra es una distopía.
En este mundo hay escasez de alimentos como de petróleo. Solamente las personas muy ricas, pueden darse el lujo de viajar en automotores, no se diga en avión. En esta obra, la mayoría de las personas son pobres. El caso del protagonista es de suma pobreza.
2.- La importancia de Oasis.
En el cine creo que no se le da la verdadera importancia y peso a Oasis. En este "simulador", las personas hacen su vida: desde ir a la escuela virtual, hasta hacer negocios a nivel mundial. Toda la economía gira en torno a Oasis. Por eso el ganador de las tres llaves, prácticamente se convertirá en dueño del mundo.
3.- La dificultad de los acertijos.
En la película dan a entender que cualquiera puede encontrar las llaves con el menor esfuerzo mental. En el libro la primera llave fue encontrada después de varios años por el protagonista. Los acertijos están basados en el gusto del señor Halliday por la década de los 80. Todos los "gunters" (cazadores del tesoro, juego de palabras de egg hunters) han estudiado la vida de Halliday, así como la cultura de esa época. Parzival se sabía de memoria toda la información de esos tiempos: desde cine, revistas hasta los viedojuegos. Para encontrar la llave lo más importante era ser un excelente jugador de videojuegos.
4.- La importancia del conocimiento.
En el libro Parzival se pasa estudiando toda la información relacionada con Halliday. Inclusive aprendió algo de latín para entender algunas referencias que James Hallidey había dejado para la primera llave. Por eso el interés de IOI (Innovative Online Industries) de reclutar gunters a su servicio y declararse enemigo de los demás. El conocimiento es más valioso que el dinero.
5.- Parzival.
En el libro el gran héroe es Parzival.
Desde la resolución de enigmas, hasta su plan maestro para infiltrarse en IOI y destruirla desde el interior. De hecho hay una escena de acción al final que me gustó más que la película. Sólo diré Ultraman...
Espero que con estas razones les haya contagiado las ganas de leer el libro. Pero no me crean. Lean y comparen.
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martes, 24 de abril de 2018
Diario Peregrino.
2 de febrero 2018.
No hay internet en casa. Tengo trabajo urgente por terminar. Requiero forzosamente de ese mugroso servicio. Busco un pretexto para escribir con mi pluma fuente desechable. Es una pilot varsity que ya se encuentra en las últimas...
Espero que pronto se solucione por sí mismo el problema. ¿Cómo le hago? Aunque llame al proveedor, no habrá pronta respuesta de su parte. No hay nada mejor como escribir a mano (aunque después tenga que transcribir para este blog). Las ideas fluyen solas. La mismeidad es muy influyente. Mi letra refleja mi inseguridad. Heredada o no, es sólo mía. No la comparto porque me es imposible.
Hoy habrá tamales en casa de los compadres. Antes debo terminar esta chamba.
Leí el libro de mi profesor basado en su blog. Me sirve de inspiración. ¡Cómo quisiera publicar mi novela! Se me cuecen las habas...
Miro de reojo la señal del wifi en mi computadora: sigue igual, sin conexión hasta que se le pegue su regalada gana.
El internet es como el "ello" nietzchano. Estamos a su merced. Creo que voy a transcribir este pensamiento en mi blog. Hace mucho (un año) que no publico de manera virtual.
3 de febrero 2018.
Ahora el procesador de texto no responde. Necesito terminar esta noche. Ya no aguanto la presión. Mientras veo la película Larry Crown protagonizada por Julia Roberts y Tom Hanks, no precisamente en ese orden. Es una película inspiradora. Te hace ver el valor real de las cosas.
Opté por reiniciar el programa con la esperanza de recuperar todo el trabajo logrado.
8 de febrero 2018.
No hubo trabajo. Terminé de leer la quinta entrega de la ahora hexalogía Millennium. Confieso mi gusto por las obras originales, aunque las nuevas entregas no están nada mal.
Voy a empezar con la relectura de Jesús de Nazaret de Benedicto XVI. Preparativo para Cuaresma y Semana Santa.
Quiero volver a escribir en el blog, aunque sean páginas monótonas de mi vida.
Estuve tres semanas acostumbrado a la vida laboral intensa y ahora vuelvo a la "normalidad".
Mi pluma fuente sigue viva...
3 de abril 2018.
Los Detalles de Jesús.
Jesús siempre se manifestó en lo sencillo, en lo cotidiano. Vestía con una túnica sin costuras, de una sola pieza. Trabajó como un jornalero más para ayudar a María con los gastos. Predicaba en parábolas para enseñar a las personas...
De todos estos detalles hay dos en particular que llaman mucho mi atención, a saber: la fracción del pan y el doblado del sudario, puesto en lugar aparte.
¿Cómo habrán sido estas acciones, para que los discípulos reconocieran al Maestro? Eran signos característicos, propios de Jesús. Trato de imaginar cómo partía el pan. Con qué delicadeza lo hacía.
Eran peculiaridades que distinguían a Jesús. Lo identificaban.
Juan al ver cómo había doblado Jesús el sudario; vio y creyó, porque hasta ese momento no había comprendido...
viernes, 21 de abril de 2017
Inicié el reto de lectura: Un libro por mes
Con el inicio de año, uno de mis propósitos fue el de leer por lo menos un libro al mes. Presumo mi lista actualizada hasta la fecha:
1. 1984.
2. La Silla del Águila.
3. Tomás de Aquino. Un pensamiento siempre actual y renovador. Francisco Canals Vidal.
4. Número Cero. Umberto Eco.
5. Dos compendios de The Walking Dead.
6. Superman Red Son.
7. Harry Potter y la Piedra Filosofal.
También estoy leyendo en mi dispositivo móvil (6.8 pulgadas), El Señor de los Anillos en la aplicación kindle de Amazon, la cual se sincroniza con todos mis gadgets. Actualmente me encuentro en los primeros capítulos de Las Dos Torres. Es la segunda vez que leo a Tolkien. Todo un clásico. Uso el phablet como lector electrónico en tiempos muertos o cuando no llevo ningún libro conmigo.
Como pueden darse cuenta, mis lecturas son variadas: desde comics, novela gráfica, hasta ensayos filosóficos bastante elaborados, haciendo escala en una que otra novela. Voy adelantado por tres meses. Podría detenerme y dedicarme por completo a ver series en computadora. Sin embargo mi objetivo es vivir a través de los libros. Frente a la pantalla sólo soy espectador, un sobreviviente más... Un libro leído es parte de ti. Lo haces tuyo.
¿Qué aplicación tiene esto en mi vida? La respuesta es todas y ninguna. Al ser el conocimiento vida, las aplicaciones dependerán totalmente de cada persona. Leer transformará tu mente, de acuerdo a tus capacidades. No leer te hará inmune al cambio.
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viernes, 17 de febrero de 2017
Perderse en la lectura.
Recuerdo mis días de preparatoriano. Me quedaba solo en el salón, cuando ya todos se habían ido a disfrutar del recreo. Aprovechaba la soledad del recinto para leer. Así me refugiaba. ¿Exactamente de qué me refugiaba?
De muchas cosas: del ruido exterior, del chisme, de acosadores, en fin; pensaba (erróneamente) que la mayoría de las conversaciones eran banales. Tampoco a mis diecisiete años, podía tener ideas auténticas, sin algún contaminante mediático. A esa edad quieres devorarte el mundo. A tu manera...
En fin, me perdía leyendo. La Voz del Maestro de Gibrán Khalil. Lo leí de corrido, despacio, reflexionando; interpretaba sus ideas. Es un libro que no alcanza las cien páginas; pero lo llevaba a todas partes. Mi mamá lo compró usado. Sus hojas estaban amarillentas. La pasta blanda apenas lo protegía de mi avidez lectora. ¡Cómo influyó ese libro en mi vida! Ahora que lo pienso, también ayudó en gran medida por mi opción filosófica. Incluso antes de haber leído el Comentario al Credo de Santo Tomás de Aquino.
Perderse es una palabra vista con recelo. Quedaba absorto en aquel librito. Lo leí varias ocasiones. Vaya que lo exprimí. El mundo desaparecía, para dar cabida a una realidad más vasta. Gibrán traspasaba los límites temporales para comenzar un diálogo conmigo. Yo casi no decía nada; sólo escuchaba mentalmente al maestro.
El libro ya era parte de mí. En el diálogo mental, atemporal, con el autor, radica la esencia de leer. De esta forma, apropiándose del contenido, hacerlo propio, es como leer se vuelve una acción vital. Conocer.
Me parece increíble que existan personas apáticas con la lectura. Si tienen un horizonte infinito de posibilidades ante sus ojos.
viernes, 10 de febrero de 2017
Libros en acción.
Llevo tres semanas llegando al trabajo con un libro en mano. Ahí no termina la cosa. En ratos en los que mi labor no es demandada al máximo, dedico a leer la novela en turno. En este caso es La silla del águila de Carlos Fuentes.
He destinado esos breves instantes a la lectura; en vez de perder mi tiempo mirando la inmortalidad del Facebook o Instagram, o bien, con una partida de algún juego móvil. Los beneficios son mayores. Ejerzo libertad del pensamiento. Dejo mi mente vagar por donde le plazca. No está constreñida al aquí y ahora de las redes sociales. El mundo virtual es un mar de opiniones. Todos tienen algo que decir y nada por hacer al respecto.
Sin quererlo, hice publicidad a mi lectura. Sólo dejé el libro sobre el escritorio, a la vista de todos. ¡Cómo llovieron los curiosos! Uno en particular llamó mi atención: Analizó el libro de pe a pa. Leyó la contraportada, abanicó sus hojas, contempló la ilustración... Parecía que el libro como tal, lo invitaba a leer. El poder de la literatura es atrayente. Como si una voz le dijera: léeme. Me atrevo a decir que presencié un reencuentro de varios años. ¿Cuándo habrá sido la última vez que tomó un libro en sus manos para nutrirse de sus páginas?
Espero no sea la última vez que lo haga.
La mejor forma de empezar el cambio, en todo aspecto, es leyendo. Abrir y elevar la mente a nuevas formas de pensamiento. Busquen un tema de su interés y lean. La lectura es un placer, no conviertan en tormento lo que no es.
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miércoles, 8 de febrero de 2017
¿Qué tienen en común The Lord of the Rings y The Walking Dead?
27 de noviembre de 2016.
Por fin ha llegado el Adviento. Tiempo de espera. Árbol navideño, villancicos, pesebre, etc. Aguardaré la llegada con un café de olla, una de tantas versiones. Piensan que con agregar canela al brebaje, ya será digno de nombrarle "de olla". Pero algo es algo. No me puedo quejar. También puedo buscar alguna receta en internet y preparar una mejor versión de esta bebida recargada.
No sé si es mi imaginación; pero desde hace tres años, parece que los inviernos son más cálidos. Tengo tres suéteres arrumbados en un cajón, esperando el frío necesario para no cocinarme dentro de ellos.
Me encuentro a merced de un libro fascinante. Lo es porque combina dos aficiones: El Señor de los Anillos y Filosofía. ¡Excelente par! El libro se titula (por si les interesa), El Señor de los Anillos y la Filosofía, editado por Ariel. Es una compilación llevada a cabo por Gregory Bassham y Eric Bronson. Estoy por terminarlo. Los ensayos ahí contenidos, me han tenido en suspensión reflexiva por horas y horas, aun después de terminar algún capítulo. Soy fanático de los libros que detonan el pensamiento, sobre todo crítico.
También, debo confesar (¿o no?), que los comics han absorbido gran parte de mi energía vital. En lo particular he estado inmerso en las historietas de The Walking Dead. Llama mucho mi atención cómo sería el comportamiento del hombre en situaciones extremas, tal es el caso de una invasión zombi.
Y es que los seres humanos tendemos a modificar nuestra conducta, para bien o mal, cuando nos enfrentamos a situaciones "incómodas". Simplemente nos sacan de nuestra zona de confort. Precisamente en estas historias podemos acercarnos filosófica y sociológicamente, al actuar del hombre.
23 de enero de 2017.
Tanto en The Lord of the Rings como en The Walking Dead, encontramos un punto en común: las acciones del hombre, y en concreto, sus decisiones.
Ambas empresas requieren un constante decidir. El camino elegido no sólo afectará al agente, también a quienes lo acompañen en su obrar.
En el apocalipsis zombi, las decisiones están supeditadas a instintos básicos como comer y salvar el pellejo. Es decir son elecciones situadas a un nivel local e individual. Por otra parte la visión en el Señor de los Anillos es diferente: persigue un bien mayor, el salvar a toda la Tierra Media.
La enseñanza de estas obras es que nuestras elecciones pueden repercutir en las demás personas y a veces no lo entendemos.
Y es que los seres humanos tendemos a modificar nuestra conducta, para bien o mal, cuando nos enfrentamos a situaciones "incómodas". Simplemente nos sacan de nuestra zona de confort. Precisamente en estas historias podemos acercarnos filosófica y sociológicamente, al actuar del hombre.
23 de enero de 2017.
Tanto en The Lord of the Rings como en The Walking Dead, encontramos un punto en común: las acciones del hombre, y en concreto, sus decisiones.
Ambas empresas requieren un constante decidir. El camino elegido no sólo afectará al agente, también a quienes lo acompañen en su obrar.
En el apocalipsis zombi, las decisiones están supeditadas a instintos básicos como comer y salvar el pellejo. Es decir son elecciones situadas a un nivel local e individual. Por otra parte la visión en el Señor de los Anillos es diferente: persigue un bien mayor, el salvar a toda la Tierra Media.
La enseñanza de estas obras es que nuestras elecciones pueden repercutir en las demás personas y a veces no lo entendemos.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Experiencia FIL Monterrey 2016
El jueves, mi esposa y un servidor, tuvimos la oportunidad de asistir a la Feria Internacional del Libro, en su edición del año 2016. Nos encontramos con la sorpresa de que ahora cobrarían veinte pesos por entrar a un evento que año tras año se había distinguido por ser gratuito. Quedaba la opción de registrarse en la página web de la Feria, para obtener un boleto electrónico de cortesía. Así lo hicimos. Bastó con mostrar la pantalla de nuestros celulares para escanear el código ahí plasmado.
Fuimos un día poco concurrido. Los pasillos fueron atacados con cierta libertad. Me permito hacer una breve pausa en este espacio para mostrar una constante en estos últimos años. Desde hace aproximadamente unos cuatro años, las editoriales capaces de adquirir un espacio de exhibición, son las de mayor renombre. La distribución de lugares es prácticamente la misma. No necesitamos la guía de un mapa para orientarnos por el lugar; sólo basta recordar el recorrido del año pasado. Tampoco los niños de diversas escuelas, corriendo entre pasillos, cambiarán. Es una oportunidad única de esparcirse más allá de las aulas.
Recuerdo eventos pasados, en los cuales había toda clase de estantes, con libros viejos, hasta imprescindibles separadores. Desgraciadamente, la renta es inalcanzable para aquellos libreros de antaño. No son redituables.
En su afán por buscar ganancias, los organizadores crearon el día del bibliófilo (o como escuché en cierto noticiero local, "bibliógrafo"), en el cual, pagando la suma de doscientos pesos, podías entrar con mayor comodidad y realizar tus compras, sin multitudes que te molesten. Gran idea ¿no? Un evento cultural abierto a todo público, ahora se vuelve exclusivo; al mejor postor.
En contraste puedo decir que hubo excelentes descuentos. Con doscientos pesos compramos cinco libros, al precio de uno.
Algo digno de risa: La Institución organizadora, dedicó un pasillo entero a la robótica. Por más que lo pensé, no entendí la relación entre un libro y un robot...
La cultura se está volviendo un producto de lujo, cuando debería estar a disposición de todos. Aristóteles lo señala claramente en el libro primero de la Metafísica: "Todos los hombres, por naturaleza desean saber". Así comienza su obra. No pude más que memorizar esa frase.
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