lunes, 4 de octubre de 2010
San Francisco de Asís
La perfecta alegría consistía en soportar las penas y fatigas mundanas por el amor divino. Por provenir de una misma Mano, para el pobrecillo de Asís toda la creación era su hermana. Al igual que su Divino Maestro, se hizo pobre para enriquecernos. Con su ejemplo, muchas personas volvieron a mirar hacia el Cielo, con los pies en la tierra pasajera.
viernes, 24 de septiembre de 2010
19 de Septiembre.
Un gobierno paternalista y un pueblo esperanzado en las promesas es una fórmula retrógada. Es tiempo de reflexión sobre tomar la batuta de nuestro propio destino como pueblo, en vez de cruzarnos de brazos hasta que el gobierno tome cartas en el asunto. No olvidemos que el mismo gobierno se constituye de ciudadanos. Si los cimientos de la ciudadanía no son lo suficientemente fuertes, todo el entramado de Nación caerá. Si la ciudadanía es corrupta, lo mismo acaecerá sobre el gobierno, tan humano como el pueblo.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Reprobados

Un sólo Dios
Lc 16,1-13.
Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.
Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
jueves, 16 de septiembre de 2010
Paternalismo
El Estado piensa que los ciudadanos somos incapaces de velar por nuestros intereses, creen que si ellos no toman las riendas nadie lo hará. Lo mismo han aplicado Fidel Castro que Porfirio Díaz. Permanecieron en el poder con el único objetivo de brindarnos su sabiduría. La realidad actual no dista mucho de los ejemplos antes citados. Es una supuesta democracia, donde el pueblo no elige a sus gobernantes, sino grupos minoritarios eligen quien debe gobernarnos, con base en su riqueza e influencia dentro del mismo grupo, conocido mejor como partido político.
La educación de los hijos es elegida por los sindicatos, no por lo que realmente quieren los padres.
Me canso de enumerar. Sapere Aude! ¡Ten el valor de valerte de tu propia razón! - nos dice el célebre filósofo Inmanuel Kant.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Aguafiestas
Bien Común vs Bien propio
No es tarea fastidiosa recordar la importancia de atender los problemas relacionados con nuestra sociedad. Caigo en la cuenta de que el principal problema de este país no es de carácter político, económico, etc. Más bien el problema es de mentalidad. La mentalidad de la mayoría de los mexicanos es egocéntrica. Sólo se preocupan de lo importante para ellos, a saber, de sí mismos. Anteponen cualquier cosa con el objetivo de satisfacer sus necesidades.
-Si tengo prisa no importa que maneje mal, poniendo en peligro de accidente a los demás.
-Importa más atender las llamadas de mi celular, incluso si conduzco imprudentemente, (la mayoría de las llamadas carecen de importancia).
Con esta forma de ver el bien, ¿dónde llegaremos, si es que llegamos?