jueves, 23 de septiembre de 2010

Reprobados

No hay que indignarse cuando alguien se equivoca al cantar el Himno Nacional Mexicano, recordemos que el 80% de los maestros a nivel secundaria salieron reprobados en las asignaturas que enseñan. Somos un país de reprobados y no hay nada peor que un hipócrita criticando a una persona al reflejar el nivel educativo de su país.

Un sólo Dios

El evangelio del domingo pasado es uno de los pasajes que más me gusta, en unos cuantos párrafos se resume el ideal de vida que pretendo seguir. El dinero se ha colocado como lo más importante en el corazón de muchas personas, me da tristeza que tenga más valor un billete que la alegría de una sola persona. La ambición nubla nuestro entendimiento, nos hace egoístas, ególatras, y nos da un sentimiento de superioridad frente a los demás que no es real, es apariencia. Al final de la vida, el dinero se esfumará y sólo quedará nuestra esencia.

Aquí les dejo la lectura a quien le interese leerla:


Lc 16,1-13.

Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.

Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.

El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.

¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.

'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.

Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.

Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?

Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".

jueves, 16 de septiembre de 2010

Paternalismo

Sin lugar a duda, los ciudadanos no nos sentimos cobijados por las alas, en cierta forma sobreprotectoras, del Estado. Los sentimientos encontrados de éste último, respecto a los gobernados, parecen contradecirlo.
El Estado piensa que los ciudadanos somos incapaces de velar por nuestros intereses, creen que si ellos no toman las riendas nadie lo hará. Lo mismo han aplicado Fidel Castro que Porfirio Díaz. Permanecieron en el poder con el único objetivo de brindarnos su sabiduría. La realidad actual no dista mucho de los ejemplos antes citados. Es una supuesta democracia, donde el pueblo no elige a sus gobernantes, sino grupos minoritarios eligen quien debe gobernarnos, con base en su riqueza e influencia dentro del mismo grupo, conocido mejor como partido político.
La educación de los hijos es elegida por los sindicatos, no por lo que realmente quieren los padres.
Me canso de enumerar. Sapere Aude! ¡Ten el valor de valerte de tu propia razón! - nos dice el célebre filósofo Inmanuel Kant.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Aguafiestas

Mucho se ha hablado sobre los festejos del bicentenario, unos quieren celebrar a lo grande, otros prefieren aprovechar la ocasión para protestar contra el gobierno ante la inseguridad en la que vivimos. Cualquier posición que se quiera tomar ante los problemas de este país, no se puede negar que este año la celebración del 15 de septiembre no será como las demás. Hay miedo en los rostros de la gente, hay pena ante tantas fatalidades. La forma de festejar, en especial en la Ciudad de México, donde se han gastado muchos millones para la celebración, nos recuerda que estamos muy lejos de ser un país civilizado. La educación está por los suelos, sin una mejora radical en este rubro, no hay un futuro oesperanzador para nadie. Es fácil criticar a aquellos que pueden escapar a otro país, pero sus buenas razones tienen y son muy respetables. Todo mundo pide un cambio, todos queremos un país limpio y seguro, pero nisiquiera hemos tomado los primeros pasos para lograrlo, mientras la educación siga en manos de una mafia, sin más objetivo que ganar poder y dinero, no hay esperanza. Yo en lo personal festejaré la independencia, no como otros años, no con música, ni comida y fiesta, prefiero celebrar como todo el país debería, estudiando la verdadera historia de nuestro México Independiente, muy lejano a la basura que se enseña en las escuelas.




Bien Común vs Bien propio



     No es tarea fastidiosa recordar la importancia de atender los problemas relacionados con nuestra sociedad. Caigo en la cuenta de que el principal problema de este país no es de carácter político, económico, etc. Más bien el problema es de mentalidad. La mentalidad de la mayoría de los mexicanos es egocéntrica. Sólo se preocupan de lo importante para ellos, a saber, de sí mismos. Anteponen cualquier cosa con el objetivo de satisfacer sus necesidades.
-Si tengo prisa no importa que maneje mal, poniendo en peligro de accidente a los demás.
-Importa más atender las llamadas de mi celular, incluso si conduzco imprudentemente, (la mayoría de las llamadas carecen de importancia).

Con esta forma de ver el bien, ¿dónde llegaremos, si es que llegamos?

lunes, 30 de agosto de 2010

Sobre el trabajo





El hombre ha nacido para trabajar, y sólo quien trabaja con amor y asiduidad encuentra leve la fatiga. San Juan Bosco



     El trabajo es una actividad natural en el hombre, trabajamos para conseguir las cosas que nos permiten sobrevivir. Mediante nuestra actividad laboral, podemos santificarnos.

En esta época donde el trabajo es escaso, tenemos que valorarlo más, trabajar no sólo lo que se nos paga por hacer, sino ir más allá. Hay que propagar valores y una ética laboral en el trabajo.

Ayudar al necesitado, no significa sólo dar limosna al pobre, sino entre nuestros compañeros de trabajo habrá siempre el que necesite ayuda, y eso es ir más allá de la recompensa económica, se trata de una recompensa espiritual.

Respetar al jefe, y no verlo como enemigo a vencer, sino como una persona, con virtudes y defectos, como cualquiera de nosotros.

Los patrones también tienen la obligación de ver a sus empleados no como instrumentos mecánicos de producción, sino como colaboradores humanos, y por tanto, deben remunerar adecuadamente la labor que cumplen.

Cada uno de nosotros debe aportar lo mejor que tiene de sí al mundo. El trabajo ocupa un porcentaje muy alto de actividad diaria y ahí debemos dejar nuestro legado para después de la muerte.

martes, 24 de agosto de 2010

El arte de pensar.



           El hombre ha sido definido generalmente como animal racional. Ciertamente la racionalidad es un rasgo distintivo de nuestra humanidad frente al resto de la Creación. Ser racional no significa ser mejor. La razón también puede y desafortunadamente ha sido utilizada para el mal. Para muestra baste hojear el períodico, donde encontraremos notas sobre el crimen organizado.
El hombre piensa, pero piensa mal, decía un actor (cuyo nombre no recuerdo) al finalizar su actuación en la obra El Gorila de Franz Kafka. Muchas veces los animales tienen mucho por enseñarnos. Más de lo que nosotros podríamos enseñarles. ¿Qué podríamos enseñar? ¿Destruir nuestro planeta con substancias tóxicas? ¿Exterminar otras especies sólo por poder hacerlo? ¿Matar su propia especie?

No basta sólo con pensar. Necesitamos pensar bien. Ahora nos encontramos en terreno de la voluntad, factor sin el cual la razón pierde sentido.